Cuba sap que existim i el que volem
Estava buscant la repercussió política que havia tingut l’actuació patètica de Juan Carlos I a sudamèrica intentant imitar el Cuní amb el seu “prou prou prou prou!!” quan m’he trobat un article que no ve al cas però que m’ha fet veure que no estem tan sols com sembla:
extret de http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2007-02-15/kosovo-la-proxima-pieza/ de la revista cubana Juventud Rebelde.
Los catalanes, que lógicamente son mayoría en Cataluña, celebran en las ramblas. Saltan y se entrecruzan los chorros de espuma de cava. Festejan la decisión de un enviado de la ONU, quien ha determinado que un representante de la Unión Europea (no español, desde luego) ejercerá a partir de ahora la tutela política en el territorio.
Además, Cataluña podrá ingresar a la ONU, como cualquier otro Estado, y tendrá su propio ejército. ¿Se le puede pedir más al buen señor de la ONU, que les ha dejado la independencia a la vuelta de la esquina? «¡Gracias, muchas gracias!».
Claro, lo anterior es solo un trozo de ciencia ficción, pues España mandaría a la UE y a la ONU a cazar ballenas en el Amazonas ante semejante caso de injerencia.
Pero Serbia es otra cosa. Es un país pequeño y pobre, sindicado tradicionalmente como la oveja negra de los Balcanes, y bombardeado sin piedad durante ochenta días por la OTAN, en la primavera de 1999. [...]
Lo que sí es innegable es que a la ONU se le fue la mano, al otorgar facultades a la autoridad de la provincia, en detrimento de la autoridad del país. Ha ido incluso contra la resolución 1244 de 1999 del Consejo de Seguridad, que reafirmaba «el compromiso de todos los Estados Miembros con la soberanía y la integridad territorial de la República Federal de Yugoslavia».
¿Pero de qué «integridad territorial» hablamos, cuando se le da potestad a Kosovo de ingresar a los organismos internacionales? ¿Alguien permitiría algo así a los vascos y los catalanes en España, a los bávaros en Alemania y a los flamencos en Bélgica?
[...]

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